Buena, pero no Excelente por:
El Barco casi estaba a capacidad casi completa de pasajeros, lo cual dio cuenta que sus instalaciones no están preparadas para recibir tanta gente, esto se hizo latente los días de navegación. Se nota que la tripulación no va en concordancia con la cantidad de servicios requeridos, esto lo notamos especialmente en el desayuno y almuerzo, donde en varias ocasiones hubo demora en demasía entre un plato y otro. Lo anterior también da cuenta de personal estresado, lo cual se refleja en las caras y en las respuestas de dicho personal.
Hay una persona del grupo de animación , de nombre Leslie, de nacionalidad colombiana, a quien le pedían realizar la imitación de una ambulancia, cosa que realizo con micrófono, justo al lado de mi oído, provocando en mi dolor de oído, y generando un desagradable momento, a lo cual este señor se reía, me pareció de muy mal gusto lo que hizo, ya que su prioridad debe ser entretener al cliente, y no generar un disgusto en dicho cliente,
El Director de espectáculos, la verdad lo encontré monótono, nunca cambio su rutina en las 9 noches en el teatro, la verdad una falta total de innovación y creatividad, lo invito a reinventarse.
Destaco las comidas, muy buena y variada, y buena la atención de las personas que nos toco en cada noche en la cena, en el Restaurant Il Palladio, ya que siempre estaban alegres, con actitud positiva, y alto espíritu de servicio, ellos son : Daniel Fernandes, Arafat, y otro camarero que regresaba a India y se bajo en Rio, recuerdo que se llamaba Dijei, también la hostess Isadora Peck, que nos atendió muy bien. También los fotógrafos se portaron muy bien, no recuerdo todos los nombre, pero en general, todos fueron muy amables, con muy buen a disposición, Agostina, Jonathan Hernández, etc.
Las personas que nos atendieron en los masajes, fueron amables y muy buenas profesionales, ambas tailandesas.
La limpieza de la cabina estuvo muy bien, todos los días.